sábado, 9 de marzo de 2013

Curador:
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La palabra latina curator proviene del verbo curare (cuidar, preocupar), la tarea del curador es elegir un tema que pueda ser expuesto a través de obras de arte, especímenes naturales o minerales, tecnología, o cualquier otro tipo de ser u objeto. El curador, también llamado comisario artístico o “director” en el caso de las colecciones o jardines botánicos generalmente es un especialista en una determinada área del conocimiento que tiene acceso a colecciones de obras que condensan el saber del cual es especialista, es común encontrar sobre todo a historiadores y críticos del arte laborando como curadores. Tradicionalmente este personaje se ha venido haciendo cargo de obras de arte, piezas históricas o colecciones científicas. Desde hace algunos años, sin embargo, hay un nuevo tipo de curadores, los que atienden las bases de datos digitales y, también, las de carácter biológico. El papel del curador es activo ya que de él depende la gestión financiera y la difusión de las obras o colecciones, se trata de una actividad subjetiva ya que las preferencias del curador obedecen a un concepto propio de estética adquirido mediante una formación integral en el aspecto histórico, filosófico y contextual de las obras que analiza. Es importante señalar que como coordinador de todo un equipo de profesionales su trabajo consiste en cumplir con las expectativas tanto del público especializado como del no especializado. El trabajo del curador también consiste en velar por la integridad y coherencia de la obra en conjunto así como ocuparse de la adquisición de piezas valiosas, idealmente requiere una vasta experiencia y el conocimiento de la obra completa de un artista (o cultura) para juzgarla en retrospectiva, la relación del curador con el mercado del arte funciona en dos direcciones principales: legitima la condición de una obra y le adjudica un valor monetario. Como organizador el curador decide si una colección se estructura por tema, técnica, época u otro criterio, el papel que desempeña es importante también porque es quien propicia un primer acercamiento al artista, el público puede ver en un primer momento sólo mediante el filtro impuesto por el curador, su principal meta es en cierto modo didáctica, busca comunicarse, a su manera, el curador crea arte. “La exposición es una prótesis consistente en hacer ver a los otros las cosas que de otra manera no podrían ver.” Giovanni Anceschi.

Entre los antropólogos que en siglo XIX dedicaron parte de sus carreras a la curaduría resalta Robert Lowie. Actualmente Néstor García Canclini participa como curador sobre todo en exposiciones fotográficas. Ricardo Pérez Escamilla fue un notable curador mexicano interesado principalmente en el estudio de las obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y en general del folklor mexicano.


Museo:
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El origen de los museos se ubica en las colecciones privadas de las grandes civilizaciones europeas como la romana que obtenían tesoros como botín de guerra, algunos objetos quedaron en manos de soldados dando origen a colecciones privadas de donde surge el concepto de la reproducción de las piezas y por ende el mercado de arte. En Alejandría el “Museión” (la casa de las musas) fue centro de reunión para artistas y filósofos. Durante la edad media los artículos ostentaron valor por los materiales y sus antecedentes históricos, los objetos más preciados se mantuvieron en custodia de sacerdotes. En el Renacimiento cobran valor las piezas obtenidas de las culturas clásicas, se aprecia su belleza y se introducen nuevos conceptos estéticos. El primer museo moderno (Galería de los Ufizzi) existe por iniciativa de la familia Médici al igual que el primer tipo de estructura dentro de un museo; la galería, a finales del siglo XIX estos lugares serían abiertos al público. El arte continuó siendo elitista, la aristocracia europea incremento sus colecciones con objetos extraídos de América. En 1565 Samuel Quicheberg clasifica su propia colección con intención de mostrarla. En el siglo XVII los monarcas adquieren gran cantidad de obras. El panorama cambia en el siglo XIX cuando las exposiciones naturales y de arte se enriquecen con los hallazgos arqueológicos en América, se buscan fines pedagógicos y comienzan a inaugurarse academias de arte con lo que se reconoce plenamente el ejercicio intelectual y estético que el arte representa, Nieckel expone en su obra “Museografía” cómo había que gestionar una colección y cómo debía ser la galería para su exposición. En 1735 se creó el British Museum, pero no fue abierto al público hasta 1759. En España, el hecho decisivo lo va a constituir la fundación, en 1777 por Carlos III, del Real Gabinete de Historia Natural, una magnífica colección de productos naturales. En 1793 se abrió el Museo Central de las Artes (Louvre).

En 1795 la creación del Museo de los monumentos franceses ayuda a estimular el sentimiento nacionalista. En 1819, en el edificio destinado a Gabinete de Historia Natural se abrió el Museo del Prado. Este Museo es anterior a la National Gallery (1825), y al Ermitage (1840). Por tanto, su modelo es el Louvre. En España, con la desamortización (1836-1837) de Mendizábal gran cantidad de obras de arte pasaron a manos del Estado (además de archivos y bibliotecas). En el siglo XIX se consolida la antropología cultural como ciencia, comienzan a formarse comités y organizaciones de estudio y recolección de objetos en territorios indígenas, investigaciones financiadas por la aristocracia decimonónica. En el siglo XIX, Adolf Bastian creó el Museo Etnográfico de Berlín (1836). El General Pitt-Rivers donó su colección a la Universidad de Oxford en 1840. En 1867 se crea el Museo Arqueológico Nacional. El Museo más famoso de los etnográficos del siglo XIX es el Museo del Hombre de París (1878). A partir de 1892 comienza a financiarse decididamente el mantenimiento y clasificación de las piezas con ayuda de anticuarios y etnógrafos también impera la instalación de museos en las provincias tanto de Europa como de las colonias. En 1926 la Sociedad de las Naciones crea la Oficina Internacional de Museos (OIM). En 1937 se crea el Museo de Artes y Costumbres de París, estos museos de arte contemporáneo cambian las bases museísticas hasta entonces establecidas. A partir de ahora es el museo el que encarga al artista sus obras, o éste trata de vendérselas. Sobrevienen críticas a este modo de hacer y exponer el arte. Los museos sobre todo de Alemania solucionan esto contextualizando las obras ya que a partir de entonces es el visitante el principal objetivo del museo y no sólo la conservación de las piezas. En estas dos décadas podemos decir que fue cuando surgió la idea de museo tal y como lo conocemos actualmente (1920-1940).

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